Gobierno federal disputa diagnóstico del FMI sobre economía mexicana

El recorte en la expectativa de crecimiento de México hecho por el Fondo Monetario Internacional abrió un contrapunto directo entre el organismo y el Gobierno federal, que salió a defender la solidez de la economía nacional.
El secretario de Hacienda, Edgar Amador, sostuvo que la revisión a la baja del FMI responde a factores internacionales —como la volatilidad energética y la incertidumbre global— y no a debilidades estructurales de la economía mexicana, en un mensaje que busca contener cualquier lectura negativa sobre el manejo económico del actual gobierno.
La postura oficial se apoya en indicadores como el consumo interno, el empleo formal y la inversión productiva, que Hacienda considera muestras de resiliencia suficientes para superar el 1.2% de crecimiento proyectado por el organismo internacional.
El posicionamiento del Gobierno mexicano ocurre en paralelo a la revisión del T-MEC y a las negociaciones comerciales con Washington, procesos que añaden presión política al manejo de la narrativa económica interna, especialmente de cara a los mercados e inversionistas.
Defender un panorama más optimista que el de organismos internacionales no es un ejercicio menor: de la percepción de estabilidad depende, en buena medida, la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros en un momento de mayor incertidumbre comercial.
El verdadero desempeño de la economía en los próximos meses será el que determine si la lectura del Gobierno federal se sostiene frente a la cautela expresada por el FMI.